Prólogo
Resumen
Sobre Raza de bronce (1919) se escribió demasiado, pero en esta referencia que Arguedas hace sobre su propio acto creador, en La danza de las sombras (1982), se encuentra cifrada la importancia que tuvo para él su novela cumbre; no solo explica, grosso modo, todo el esfuerzo puesto en su escritura; sugiere, también, la peculiar circunstancia de su primera edición y, sobre todo, apela a la existencia de un referente que tuvo su correlato con la “realidad”. De hecho, la conjugación de la primera certeza (quince años de trabajo) con la última afirmación permite comprender que, si bien la novela está afincada en un referente, también responde a un esfuerzo creador que linda con la obsesión. Basta recordar que el autor hizo bastantes correcciones y enmiendas a la primera edición publicada por la casa editorial Gonzáles y Medina (1919), volvió a corregir la segunda, que fue publicada por la Editorial Prometeo
(1924), y finalmente publicó la edición definitiva que vio la luz en Buenos Aires y salió bajo el ala de Losada (1945). Estamos, pues, frente a una novela que es el resultado de un trabajo de escritura obsesivo en su factura, estricto con su propuesta y que marcó un antes y un después en nuestra literatura.