Accesibilidad y equidad en los servicios de emergencias en Bolivia: un análisis epidemiológico de los tiempos de espera
Accessibility and equity in bolivian emergency care: an epidemiological analysis of waiting times
DOI:
https://doi.org/10.53287/bbfm4432yd28fPalabras clave:
Equidad, Tiempos de espera, Género, Triaje, ASUSS, Epistemología, Salud públicaResumen
Objetivo: Este estudio tiene como fin evaluar los tiempos de espera en los servicios de emergencia en Bolivia, viéndolos como un indicador de la equidad en el acceso a la atención médica. La investigación pone énfasis en la influencia del género, el diagnóstico y la especialidad médica sobre la accesibilidad, mientras reflexiona críticamente sobre los marcos epistemológicos que guían la medición de la accesibilidad sanitaria y cómo estos reflejan desigualdades estructurales dentro del sistema de salud.
Métodos: Se llevó a cabo una investigación observacional en el Hospital Boliviano Japonés Dr. Roberto Galindo Terán, ubicado en Cobija. Se analizaron 426 historias clínicas de pacientes atendidos entre 2020 y 2021. Los datos se recolectaron mediante un formulario estructurado que permitió integrar los datos cuantitativos junto con una reflexión sobre los marcos epistemológicos que subyacen en la salud.
Resultados: Los tiempos de espera en muchos casos excedieron los límites establecidos por la Autoridad de Supervisión de la Seguridad Social de Corto Plazo (ASUSS). Las mujeres y los pacientes con enfermedades crónicas fueron los más perjudicados, registrando tiempos de espera significativamente más largos que los hombres (p < 0,001). Además, los pacientes con enfermedades crónicas tuvieron tiempos de espera mayores que los pacientes diagnosticados con COVID-19, lo que sugiere un sesgo en la priorización clínica durante el proceso de triaje.
Conclusiones: Los tiempos de espera no deben ser vistos exclusivamente como un indicador de eficiencia operativa, si no también como un reflejo de las inequidades sociales y epistemológicas dentro del sistema sanitario. Se sugiere revisar los criterios de triaje, capacitar al personal sanitario para reconocer los sesgos de género y realizar un monitoreo inclusivo, utilizando indicadores desagregados por sexo.